jueves, 2 de julio de 2009

TODOS CONTRA EL VOTO NULO

Las televisoras y la radio. López Dóriga, Pepe Cárdenas y otros, no sólo no han hecho eco del movimiento anulista sino que lo han bautizado como el voto inútil. Lo cierto es que no tiene nada de inútil pues es una protesta legítima y reconocida en muchas democracias. Además, entre más nulos más difícil es que los chiquitos mantengan su registro. Y precisamente es ésta efectividad lo que les disgusta, los partidos chicos representan más dinero para ellos. De acuerdo con Ricardo Alemán de El Universal, Televisa en especial se ha hecho del PVEM para promover una contrarreforma electoral.

Organizaciones empresariales. De todos los niveles, lo mismo organizaciones en Torreón o Tijuana que cúpulas nacionales como el Consejo Coordinador Empresarial y Coparmex . se pronunciaron contra el voto nulo Y más aún, crearon una campaña contra el voto nulo en Internet.

AMLO, Fox y la clase política de todo signo se unieron para reprobar el voto nulo . Desconocen o fingen no saber que el voto nulo es legítimo y legal. El peje afirmó que el voto nulo se orquestaba en la mafia de Los Pinos para favorecer a la derecha. Fox dijo que el voto nulo era una “jalada”.

La iglesia. Durante todo el tiempo de campaña se opusieron al voto nulo. Conformes con el statu quo utilizaron el miedo, claro, para rechazar el voto blanco: Conduciría al autoritarismo.

IFE. Para sorpresa de muchos, el IFE tomó partido. El que debería ser un arbitro imparcial, el que debería contar y sumar votos, el que debería reconocer que en muchas democracias se reconoce el voto blanco como expresión legítima, se lanzó siempre contra el voto nulo. Encuestadores Roy Campos de Consulta Mitofsky ha declarado abiertamente que no mediría el voto nulo. y que estaba en desacuerdo. Obvio, trabaja para Televisa. Ulises Beltrán ha dicho que el voto nulo es para locos. GEA también está contra el voto nulo. Y varios más. Vaticinan un 3% de anulaciones, ¿será? Ya lo veremos.

Alejandro Martí. Es muy lamentable que una persona tan valiente y dolida, haya sido una pieza más para combatir el voto nulo. “No anules, mejor vota por los que firmen ante notario”. Y sí, los medios electrónicos pa´pronto le dieron todo el tiempo aire que necesitara . Claro, detrás de la firma a su pliego petitorio está la creación de una nueva reforma electoral que vuelva a inundar de dinero público a las televisoras. Qué lástima.

Y a pesar de tener todas esas fuerzas contra el voto nulo, cientos de miles de ciudadanos están dispuestos a cruzar la boleta, meterla en la urna y protestar así, no contra la democracia sino utilizando precisamente los medios democráticos legítimos, para presionar a la clase política a que verdaderamente se comprometa a resolver los problemas del país.

El voto nulo ya fue todo un éxito. Puso al descubierto el temor de quienes ven en este movimiento una forma para cambiar al País. Unió a jóvenes, despertó conciencias, movió estrucutras. Vendrán a decirnos que fracasamos. Fracasaron ellos. No admitieron que México merece una mejor democracia. Se aferran a sus pequeños intereses. Pero nosotros sabemos que el voto nulo es un principio de muchos pasos para hacer de nuestra democrcia una forma de llevar a los mejores hombres y mujeres a dirigir este bello País. Este 5 de julio festeja sabiendo que votaste a conciencia para mejorar a México.

martes, 30 de junio de 2009

LOS ALEGATOS CONTRA EL VOTO NULO*

Durante el debate realizado en las últimas semanas sobre qué hacer con el sufragio, los detractores del voto de protesta (partidos, cámaras empresariales, Iglesia y, lamentablemente, las autoridades electorales) esgrimieron varias razones para no anular el voto, para las cuales hay, sin embargo, una réplica:

1) Se dedicó mucho tiempo y esfuerzo a hacer valer el voto en México, como para desperdiciarlo ahora. Precisamente por eso muchos ciudadanos inconformes con el sistema de partidos en general, decidimos acudir a las urnas y usar el voto en lugar de quedarnos en casa, ajenos al proceso electoral.

2) Los cambios de los últimos tiempos se han logrado con ayuda del voto. Cierto, y por eso también los anulistas buscamos nuevos y urgentes cambios a través del voto de protesta al sistema partidario; podría también ser eficaz para el cambio.

3) Los partidos no son iguales; constituyen opciones programáticas diferentes. Así es. Pero en lo que hace a su comportamiento democrático, su lucha contra la corrupción y la impunidad, no hay gran diferencia. Por ejemplo, ninguna bancada ha rechazado el bono de marcha con que se irán los actuales diputados, de más de un millón, en plena crisis económica.

4) El voto de protesta no es institucional. Incorrecto; el Cofipe lo contempla como una opción válida, lo cual automáticamente lo convierte en legal, institucional, legítimo y democrático.

5) El voto está pensado exclusivamente para elegir a los gobernantes y legisladores. No es exacto. La teoría democrática concede al voto también una función de protesta, y por eso en muchos países democráticos incluyen el voto nulo con diferentes consecuencias jurídicas. En México esa es la función del voto por candidato no registrado (y por eso la boleta incluye un recuadro para tal opción).

6) El voto nulo busca desaparecer al sistema de partidos. No es eso lo que se pretende, sino mejorar el sistema de partidos, transformarlo de uno esencialmente partidocrático a otro esencialmente representativo y sujeto a rendición de cuentas.

7) El voto nulo no cuenta en la conformación de la Cámara Baja. No es exacto. Indirectamente, puede influir en la configuración de ese órgano legislativo, al ser contado para determinar qué partidos tienen o no representación en la Cámara baja. A mayor número de votos nulos, mayor probabilidad de que desaperezcan los partidos chicos. Un efecto nada menor.

8) El voto nulo cede a otros una decisión personal. No es así. El anulista decide emitir un voto de protesta con los efectos jurídicos y políticos que pueda tener, en vez de optar por la abstención (que no se oye, y no tiene efectos jurídicos), o en lugar de emitir un voto partidario, que se leerá como un nuevo respaldo a los partidos, un visto bueno al régimen partidario vigente.

9) El voto nulo puede hacer el juego a intereses aviesos y hasta contrarios de quienes lo emiten. En política hay actores e intereses que aprovechan coyunturas y circunstancias diversas para jalar agua a su molino, y el voto nulo no es la excepción. Pero tampoco lo es el voto partidista; sufragar por alguno de los partidos puede hacer el juego a intereses ajenos y contrarios al elector; en 2000, por ejemplo, el voto por el PAN terminó favoreciendo a Martha Sahagún y su parentela. El voto por el PRD podría hacerle el juego a René Bejarano y sus huestes; el emitido por el Panal, pues ya sabemos a quién favorece; el voto por el Partido Verde, lo hace a la familia que regentea ese negocio y, ahora también, a las televisoras. El oportunismo está pues en pos de cualquier voto y no sólo del anulado como protesta. Pero no por eso no vale la pena sufragar, sea por un partido o como protesta.

10) El voto nulo deja su lugar al voto duro. No en la medida en que el grueso del voto nulo proviene de la abstención (según encuestas). Además, las tendencias en la elección federal se han mantenido estables, con voto nulo o sin él. Además, a los anulistas no les preocupa cuántas curules de más o de menos recibe cada partido, sino modificar la esencia del sistema partidario. Busca resolver un problema de fondo, no uno coyuntural.

11) El voto nulo no será tomado en cuenta por los partidos, por lo cual más vale seguir votando por alguno de ellos. Se propone aquí un voto complaciente, cuando no masoquista. Pero la furiosa reacción de los partidos ante el voto nulo refleja que el asunto no les es indiferente. Con un voto nulo nutrido, no podrán ser omisos al reclamo anulista. En todo caso, más vale averiguarlo que quedarse con la curiosidad.

12) El voto nulo puede crear condiciones que lleven a la anarquía o al autoritarismo. Lo que suceda después de los comicios dependerá sobre todo de si los partidos son sensibles o no a la protesta ciudadana. Si muestran sordera, el descontento crecerá y se puede afectar la gobernabilidad y estabilidad futuras. Si oyen y se abren, podrían fortalecer y renovar el sistema de partidos, recuperando parte de la legitimidad perdida (hoy casi inexistente).

13) El voto nulo podría crear una crisis de representación política. No es así; la crisis de representación ya está ahí; el voto nulo, y el debate a propósito de él, son un síntoma de la enfermedad política que, de no atenderse, provocará mayor perjuicio al deteriorado andamiaje institucional. El voto nulo pretende ayudar a los partidos – que se muestran ciegos, sordos e insensibles - a percatarse de que hay un tumor de ilegitimidad que a todos conviene sanar.

Así pues, estas razones en contra el voto nulo en realidad podrían aplicarse, si acaso, a la abstención (que para mí también es una opción legítima, dentro de la libertad de sufragio).

Pero me parece que si los partidos y sus múltiples apologistas han querido identificar la abstención con el voto nulo, es porque la primera les es preferible que el segundo; la abstención no se oye, no hace ruido, no tiene efectos jurídicos y quizá tampoco políticos (como en 2003). El voto nulo ya se oyó, aun antes de ser emitido.

* José Antonio Crespo, autor de este columna, es investigador del CIDE, analista en el diario Excelsior y comentarista político en el programa Primer Plano del canal Once los lunes de 9:30 a 10:30. Es quizá el intelectual más identificado con el voto nulo.