jueves, 25 de junio de 2009

INAH digitaliza y edita Códice Badiano

Devuelto a México en 1990, procedente de El Vaticano, el Códice De la Cruz-Badiano, considerado el primer libro médico del Nuevo Mundo creado en el siglo XVI, fue digitalizado y editado en disco compacto por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).

Será presentado este miércoles y contará con los comentarios del historiador Miguel León Portilla, quien en su momento formó parte del comité encargado de gestionar la restitución del antiguo manuscrito.

Esta nueva versión digitalizada del códice, que se presentará en el Museo Nacional de Antropología, forma parte de la Serie Códices de México, proyecto a través del cual el INAH expone este tipo de manuscritos antiguos en dicho formato para divulgar el conocimiento derivado de su interpretación.

Actualmente el documento pictográfico se conserva bajo estrictas medidas en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH).

"El Códice De la Cruz-Badiano es un tesoro para despertar más el interés por estudiar la medicina indígena", afirmó el doctor Miguel León Portilla, quien considera al manuscrito como una de las cinco fuentes históricas para comprender los usos y costumbres de los antiguos pueblos indígenas en torno a sus tratamientos médicos.

Las otras fuentes primarias en torno al saber medicinal de las plantas mesoamericanas anteriores a la Conquista son: el Libro XI de Historia de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún; la Historia natural de Nueva España, del médico español Francisco Hernández, así como otros dos sin título.

Uno escrito en maya y otro elaborado por fray Francisco Jiménez; que hoy permiten conocer los remedios naturales con una mirada nativa, recordó el autor de la Visión de los Vencidos.
El historiador comentó que cuando formó parte del Comité para la Restitución de Bienes Culturales de la UNESCO, se solicitó a la Santa Sede la entrega del Códice Badiano que se resguardaba en la Biblioteca Apostólica Vaticana.

En 1990 el manuscrito fue entregado al pueblo mexicano por el Papa Juan Pablo II, mismo que hoy se encuentra en el Fondo Reservado de la BNAH.

Agregó que fue su maestro Angel María Garibay, quien tradujo el antiguo documento sobre herbolaria del latín al español, conocido por su nombre latino como Libellus de medicinalibus indorum herbus, elaborado originalmente por Juan Badiano, indígena que lo trasladó del náhuatl al latín.

Para León Portilla, investigador emérito por la UNAM, este antiguo manuscrito posee por sí mismo una historia sui generis, Fue hecho por encargo del el virrey Antonio de Mendoza, quien murió días después en Perú, y posteriormente su hijo Francisco de Mendoza acudió al Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco para solicitar su elaboración en menos de dos meses para ser enviado a España.

El Códice De la Cruz-Badiano estuvo a cargo del ticitl (médico) Martín de la Cruz, galeno del Colegio de la Santa Cruz, quien heredó el arte de curar con las plantas, y que por este trabajo, años después le fue extendida la primera cédula de autorización para ejercer como un médico reconocido en todo el territorio de la Nueva España.

El otro personaje que compartió la creación de éste manuscrito fue el tlacuilo (escribano) Juan Badiano, indio natural de Xochimilco a quien se le encomendó la tarea de escribir en latín los conocimientos medicinales dictados y obtenidos por Martín de la Cruz, en los que se detallan los usos de las plantas utilizadas en remedios para atender enfermedades.

El códice consta de 70 fojas, con alrededor de 140 páginas, contiene 185 ilustraciones en color, todas ellas de plantas que se distinguen por su representación natural y conceptos en glifos e ideogramas.

León Portilla refiere que el manuscrito fue un regalo del virrey Mendoza para el rey Felipe II, quien lo resguardó en la Biblioteca de El Escorial, en España. Años después fue vendido a Diego de Cortavila, farmacéutico del rey Felipe IV, quien le colocó un sello.

Posteriormente pasó a formar parte del acervo del Cardenal Barberini, quien a su vez lo envió a la Biblioteca Apostólica Vaticana.

Finalmente, el historiador consideró como una idea atinada que el Códice De la Cruz-Badiano haya sido incluido en la serie Códices de México del INAH, porque permitirá al público conocer los elementos de la medicina indígena antigua.

Con motivo de la primera edición del disco compacto de este manuscrito, el número 7 de la Serie Códices de México, este miércoles, se llevará a cabo la mesa redonda Diálogos sobre El Códice De la Cruz-Badiano, con la participación de Miguel León Portilla, Fernando Ortiz Monasterio, Laura Elena Sotelo Santos y Carlos Viesca Treviño.

Pintura de 1770 a Diócesis de Teotihuacán

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) cedió, bajo la figura de comodato, a la Diócesis de Teotihuacán, en el estado de México, la obra pictórica La Virgen de la Candelaria, elaborada en 1770 por el artista José Mariano Farfán de los Godos.

En INAH informó que esta entrega se da en respuesta a un exhorto que hizo la Comisión Permanente de la Cámara de Diputados a la Secretaría de Educación Pública (SEP) el 24 de junio.

La pintura será objeto de culto en el templo católico de La Purificación, en San Juan Teotihuacán, donde también se ubica la zona arqueológica que lleva el mismo nombre.

La Virgen de la Candelaria es un óleo sobre tela que mide 1.89 x 2.10 metros y presenta un marco original tallado en madera, además de contar con dos capas pictóricas sobre la tela, lo que sugiere que el artista había realizado un trabajo preeliminar, aseguró la directora del Museo Nacional del Virreinato (MNV), Cecilia Genel.

Representa dos tradiciones católicas. Una asociada a los cirios y candelas, los cuales aluden a la protección contra las enfermedades, y otra relacionada con la pureza de María, por su atavío.
Farfán de los Godos, artista del siglo XVIII, plasmó a la Virgen cargando al Niño Jesús vestido con un paño claro, en tanto que ella se encuentra ataviada con un manto azul con blanco, rodeada por azucenas, portando una vela y una corona dorada. Además, se pueden apreciar dos ángeles turiferarios.

En la parte inferior presenta una leyenda en latín, que en español significa "Eligió Dios a su predilecta y la hizo habitar en su tabernáculo", indicó Cecilia Genel.

La imagen en resguardo del INAH, pertenece al acervo del Museo Nacional del Virreinato, instancia encargada de su exhibición y preservación desde hace algunas décadas, junto con otras 33 mil obras artísticas creadas en el periodo virreinal.

El párroco de La Purificación, Gerardo Valadez García, en su calidad de representante legal de la Diócesis de Teotihuacan, firmó el acta de recepción en comodato de la pintura.

martes, 23 de junio de 2009

Mi voto ¿nulo? / Jacobo Zabludovsky

El próximo 5 de julio votaré con un tachón sobre las boletas.

México está envuelto hoy en la controversia política de más interés en los últimos tiempos.

Una elección en que no se decide la Presidencia de la República, que generalmente atrae poca atención y votantes, se ha colocado en forma súbita como tema de discusiones, polémicas, conversaciones y hasta pleitos familiares. El voto ha cobrado importancia gracias a la presencia abrumadora de ciudadanos que se oponen a depositarlo en las condiciones legales vigentes. Las consideran injustas, contrarias a la esencia de la democracia que es el derecho de elegir a sus gobernantes. El corsé explotó y la voluntad asusta a los dueños del mecanismo. Su impunidad y arrogancia los hizo olvidar que Lucifer no se fue al infierno por malo, sino por soberbio. Ahora son llamados a juicio mediante un procedimiento inesperado: el voto nulo.

Se abren posibilidades que es conveniente no confundir a la hora del voto. Cuatro entre las que me envían lectores iracundos son las más abundantes: no ir a votar, ir a escribir una mentada de madre en cada boleta, ir y dejar todo en blanco, ir a tachar cada nombre y logotipo.

No ir a votar es una conducta confusa: la abstención es característica de toda votación en México, su porcentaje suele ser altísimo y en la coyuntura próxima puede atribuirse a viejos vicios y no a este fenómeno de protesta popular. Si queremos expresar nuestro desacuerdo no podemos quedarnos en casa. Hay que ir a las casetas, comprobar que en la lista de ciudadanos registrados se anota nuestra presencia con los documentos que nos autorizan a ejercer nuestro derecho. Eso es muy importante porque permitirá que del total de votos depositados en cada caseta puedan restarse los tachados o en blanco y así hacer de ellos votos de repudio. Debemos hoy, más que nunca, ir a votar.


Las mentadas de madre carecen de validez legal. Aunque se escriban con buena letra no tienen fundamento jurídico que obligue al destinatario a acatarlas. Podrían ser tomadas por los escrutadores como un insulto y no como petición o consejo. Se sugiere no complicar las cosas. Lo ideal en este caso es hacer llegar el mensaje a quien corresponda y en propia mano, atención elegante que el hijo aludido deberá agradecer.

El voto en blanco, que en la última novelita de Saramago da lugar a una crisis más grave que la del ensayo de la ceguera, tiene una rendija peligrosa: nadie garantiza que una mano negra no rellene los huecos. Ya lo sé, representantes de todos los partidos vigilan la limpieza del procedimiento. Sí, pero son los que están contra la protesta, quieren que nada cambie, que el voto sea en favor de sus designados y no contra el sistema creado por ellos mismos. El voto en blanco es la iglesia en manos de Lutero. La ocasión hace al ladrón. De todos modos, los votos en blanco serán anulados. Y por lo tanto, contarán como nulos.

Por eso es mejor el tachón. Rayas cruzadas, atravesadas, engarzadas, curvas o rectas, que no dejen lugar a dudas sobre la intención del votante. Obsérvese que no es una abstención. Es un voto, una manera legal, porque no está prohibida, de votar. Es un voto que expresa una voluntad de influir para cambiar. Lo declararán nulo. De eso se trata. La declaración será certificado de nacimiento de una manifestación que, por pequeña que sea, nadie podrá ignorar. Constará en las actas. Votamos. Somos los del voto nulo. No tenemos pastor y no somos corderos. Somos los vecinos del 19 de septiembre de 1985.

Los poderes políticos y fácticos sienten pasos en la azotea. Presienten que más que un voto anulado es una especie de inesperado plebiscito. No hay manera de anular el voto nulo.

Defender el derecho de elegir libremente a sus gobernantes, es el propósito concreto de una población amorfa, vaga, pero tan real como su unión solidaria en un ágora de chips y .com.

Viene una contraofensiva. La gaceta religiosa dijo que la anulación es una actitud antidemocrática. Que debemos votar por candidatos. Representantes de sindicatos afines, líderes charros, gremios empresariales, intelectuales domésticos y artistas exclusivos expresarán su asco al voto nulo. Desde las telenovelas hasta los juegos de futbol se usarán para convencer al público del peligro de la anulación que pone en riesgo a la patria.

Pero no se le puede poner puertas al campo. La primavera ha venido, nadie sabe como ha sido. Sí se sabe, don Antonio: ha llegado por internet.

Y no se deje equivocar: anular es votar, no para matar a la democracia, sino para fortalecerla. Para anular lo que la agrede.

Es una forma de darle contenido a una mentada de madre.

"Sones de Tierra y Nube"

Con múltiples ovaciones de pie fue reconocida la víspera la calidad musical de la Banda Filarmónica de niños y jóvenes del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (Cecam), de Santa María Tlahuiltoltepec, Oaxaca, durante una gala en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

La velada, cuyos recursos recaudados se destinarán al Cecam, fue engalanada además por la cantante Susana Harp, el pianista Héctor Infanzón, el flautista Horacio Franco, el saxofonista Miguel Angel Samperio y el tenor Fernando de la Mora, todos ellos artistas de talla internacional.
Con gran júbilo, los 52 jóvenes que integran la agrupación sorprendieron con su material "Sones de Tierra y Nube" al público que abarrotó la que es considerada la sala de conciertos más importante de América Latina.

Música de aliento de la Sierra; sones y jarabes de la región Mixteca; chilenas de la Costa y canciones zapotecas del Istmo de Tehuantepec de autores como Alvaro Carrillo, Isaías Vargas Jiménez y Amador Pérez Torres "Dimas" y el escritor Andrés Henestrosa, entre otros, animaron a poco más de dos mil 300 personas.


Ataviados con huaraches, camiseta de manga larga y pantalón de algodón en color hueso en el caso de los varones, y huipil para las mujeres, estos jóvenes provocaron, en un hecho pocas veces visto en este recinto, que todos los asistentes del foro se levantaran de sus asientos para volcarse en decenas de aplausos.

Al inicio del programa, el conjunto de la escuela del Cecam interpretó "Fandango", una pieza que mezcla sones y jarabes mazatecos, con la que además de retumbar la sede de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM), celebraron el Día del Padre.

Minutos después apareció sobre el escenario la cantante e investigadora oaxaqueña Susana Harp, quien interpretó "La Martiniana", una canción tradicional mexicana compuesta por Andrés Henestrosa.

Tras la participación de Harp, de nueva cuenta estos "pequeños gigantes" deleitaron a la concurrencia, ahora con "Tlahuitoltepecana", de Isaías Vargas Jiménez.


Tocó el turno al saxofonista Miguel Angel Samperio, quien con "Nereidas", le puso ritmo a la presentación, pues su llegada al escenario una de las mayores ovaciones de la noche.

Con gran maestría y virtuosismo para tocar el piano, Héctor Infanzón salió simplemente a demostrar por qué es uno de los mejores músicos del país y porque merece estar en la 30 edición del Festival Internacional del género en Montreal, donde se presentará el 11 de julio.

Con una mezcla de sones, música mexicana y jazz latino, el también arreglista y compositor maravilló a la gente que pudo deleitarse con piezas como "Circulando".

Con obras de Andrés Reyes José y César Delgado, cerca de 28 niños y jóvenes cantores de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, aparecieron en escena para convertir el recital en una verdadera fiesta, con un toque de folclore oaxaqueño.

Si la interpretación de Infanzón sorprendió a los asistentes, la participación del reconocido flautista mexicano Horacio Franco, hipnotizó al auditorio.

Admirador del compositor Johann Sebatian Bach, el pintor Pablo Picasso y el científico Leonardo Da Vinci, Franco uno de los representantes más dignos de su instrumento a nivel mundial, interpretó "Mi com-paz", una pieza con la que desbordó los aplausos, de decenas de personas que lo aclamaron.

Tras casi hora y media de concierto, los 52 jóvenes pertenecientes a diversos grupos étnicos del estado, amenizaron aun más su presentación con el "Mambo 8", de Dámaso Pérez Prado, pieza con la que contagiaron y pusieron a bailar a los asistentes desde sus asientos.

En la parte final del recital, Blanca Charolet, presidenta de la Asociación Cultural Xquenda, reconoció al maestro oaxaqueño Mauro Delgado, por contribuir a la tradición y calidad de la cultura mixe; así como al músico Armando Zayas, por apoyar la creación de la cultura oaxaqueña en el rubro musical.


Un par de minutos más tarde, ataviado con un elegante traje negro apareció, arropado por los aplausos, el tenor mexicano Fernando de la Mora, quien con su exquisita voz interpretó el tema "Sabor a mi", de Alvaro Carrillo.

El cierre estuvo a cargo del maestro Andrés Alfonso Vergara, quien acompañado por dos músicos, uno en el arpa y otro en la jarana, interpretó la pieza "Huapango", de José Pablo Moncayo, que puso el broche de oro a este recital y a la participación de los jóvenes del Cecam, en uno de los mejores conciertos de lo que va del año en el recinto universitario.